viernes, 2 de noviembre de 2007

Una fusión entre lo humano y lo mecánico



Sin límites. Así se podría describir el futuro que nos espera, en cuanto a la mente humana y cómo esta misma podría erradicar cualquier frontera de las diferencias entre los seres humanos y las máquinas, es alcanzar su integración.

En “Androides y Posthumanos”, Santiago Koval expone este tema poco tratado en la actualidad pero del que, ciertamente, existen personas que sí están trabajando por efectuar proyectos que más allá de lo pensado.

La mimesis del ser humano, ya sea corporal o física, en una máquina, no es algo que está muy lejano a ocurrir, como pareciera serlo cuando vemos películas como “Inteligencia Artificial”, que tratan sobre esta posible situación.

Gracias a la Ley de Moore, que lleva el apellido de su creador y fundador de Intel, Gordon Moore, diversos científicos han visto en ella la ventana para continuar con la evolución del ser humano hacia una perspectiva cien por ciento tecnológica; tanto así, que como indica Koval, “nuestra propia tecnología computacional nos sobrepasará intelectual y espiritualmente”.

Ejemplo de este caso es que se cree que para el 2030 una computadora personal podrá simular el poder cerebral de un pueblo pequeño. ¡Quién iba a pensar semejante situación!

Ahora, el conflicto surge respecto a la ética y verdadero valor del ser humano que es hacia donde quiero dirigirme. Si bien, cada vez más nuestras vidas se facilitan por medio de los avances tecnológicos, ¿cómo es posible que podamos eternizar nuestra existencia de llegar a nacer el ser posthumano?

¿De qué nos sirve pasar nuestra mente a otro ser creado por nosotros mismos, si nuestra inteligencia emocional no evoluciona al mismo nivel que la racional?

La pregunta la planteo ante esto mencionado por Koval: “lo posthumano es, en esencia, odio al cuerpo y al infierno de la carne, desprecio por el envase obsoleto por un residuo físico prescindible que limita la evolución humana”.

Ante esto, mis dudas salen a flote respecto a si es así de inmensa la capacidad cerebral para crear una metamorfosis total, ¿es posible que los otros tipos de inteligencia que poseemos se desarrollen también? ¿Qué pasa con nuestro entorno, el planeta que nos sostiene?

Puesto que, ¿de qué nos sirve perpetuarnos físicamente cuando muchos de los sentimientos negativos como la envidia y el odio toman más fuerza con el pasar del tiempo, y los resultados los vemos en el diario acontecer?

Me parece interesante el avance al que llegaría el ser humano…Pero espero también que los científicos no olviden crear una evolución en las emociones

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